Me turba


M- Turba, mi cuerpo y su reconocimiento como parte fundamental de mi experiencia y la manipulación de mi sexo y mi conciencia como punto de desfogue de mis deseos carnales y sueños. Acariciando mi cuerpo y mi alma intento satisfacerme e interrogarme de que me hace incompleto y como puedo encontrarlo.  

Este famoso cuadro que se encuentra en el Museo del Louvre de París encarna a Gabrielle d’Estrées, desnuda en compañía de su hermana, a simple vista se puede apreciar que los personajes de esta obra muestran una característica especial, porque todos los protagonistas utilizan la mano izquierda, la hermana de Gabrielle presiona el pezón en un sutil movimiento; Gabrielle, a su vez, sostiene un anillo con su izquierda y la costurera del fondo realiza su labor con esa misma mano. Asociaciones como esta han puesto a divagar a cientos de autores, por ejemplo se dice que el anillo simboliza el compromiso de Gabrielle con Enrique IV a la que éste había prometido matrimonio (y, por ende, convertirla en reina de Francia), las cortinas rojas aluden a la fertilidad y el pezón señala el estado de embarazo de Gabrielle.

Todos los componentes que rodean esta obra su autor, composición y personajes son y seguirán siendo estudiados por muchos investigadores, pero aunque mucho se ha parafraseado de esta imagen lo único que sí es seguro es que esconde un especial encanto difícil de explicar, a mi me conectó principalmente con mi propia realidad: dos mujeres que con un sutil tacto tocan su cuerpo mientras a sus espaldas una mujer se concentra en su oficio obviando la escena, es un acto que aunque parezca tácito provoca más ficciones que la veracidad de la misma imagen, igual como ocurre en la cotidianidad de un cuerpo sexuado que al quedar al desnudo provoca y al mismo tiempo convive con aquellos que quieren ignorarlo.


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San Sebastián. fotografía 2006

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