F-242


«f-242 exhibe los vestigios de acciones automatizadas. Pequeñas máquinas lijadoras poco a poco erosionan placas de yeso grabadas con retratos hallados en un álbum familiar. Los restos de yeso pulverizado imitan la forma piramidal de las partículas amontonadas adentro de un reloj de arena y se desparraman junto a placas desechas a medias, como despojos de un pasado inmediato que solo puede ser reconstruido a partir de sus efectos».

Jazmín Adler

Doctora en Teoría Comparada de las Artes

En el caso de F-242  el título proviene de las siglas de la primera máquina de coser tuvo mi madre en su atelier: Singer Facilita 242 . Este aparato es el génesis de los primeros recuerdos y la estrecha relación que conservo con los oficios y los mecanismos; de aquí deviene mi interés por objetos mecánicos  Esta instalación está compuesta por una serie de máquinas cuya función es destruir.

Contiene un sistema de pulidora rotatoria que gira muy lentamente sobre su eje para moler una serie de placas que a su vez están grabadas por distintos retratos. Con el pasar del tiempo la placa se muele por completo dejando un residuo a su paso. Una vez destruida la placa se provee una nueva para recomenzar el ciclo.

F-242/ Instalación/2015 /Serie de maquinas autómatas.

Obra seleccionada a participar  Muestra Juguetes filosóficos en Fase 7 – Sala J

Mariela Yeregui comenta:

«El aparato óptico ilusionista del siglo XVIII desafió la percepción humana a partir de experimentos en los que la futilidad y la dinámica discursiva se amalgamaban fuertemente. Productos de laboratorio a medio camino entre el reducto del científico y el taller del artesano, los juguetes filosóficos desarrollaron sofisticadas arquitecturas mecánicas que extendieron las barreras sensoriales y que expandieron las posibilidades del conocer. Los juguetes filosóficos en la medida en que nos permiten, no sólo poner en juego la experiencia de una sensorialidad ampliada, sino también asociar los procesos, las dinámicas y las relaciones mecánicas a la práctica activa del pensamiento. Más que productos acabados son aparatos que invitan a una unión profunda entre el hacer y el pensar. las prácticas artísticas en el campo electrónico plantean una heurística para la construcción de conocimiento»